piramide

¡Cuánta gente se vanagloria de decir la verdad, cuando a menudo sería mejor que se callaran! . He aquí, por ejemplo, un hombre que confía a un amigo las dudas que le inspira la actitud de su mujer: ¿no le estará siendo infiel? y el amigo, que sabe de que se trata, cree que su deber es decir la verdad: le confirma que en efecto su mujer le engaña. Resultado: el marido, enfermo de celos, sorprende a su mujer y a su amante, les mata con una bala de pistola, después, desesperado, se salta la tapa de los sesos. Pensaréis que es una manera un poco simple de presentar las cosas, pero no tanto. ¡Mirad todo el mal que causan los humanos con el pretexto de decir la verdad! .La verdad es una cosa excelente, pero a condición que se consulte primero a la sabiduría para saber cómo, cuándo y a quién se puede decir. De lo contrario, no hay nada más catastrófico que la verdad cuando la sabiduría está ausente para dosificarla, para orientarla, y asimismo el amor, ciertamente. Porque los tres están relacionados y siempre deben caminar juntos: amor, sabiduría y verdad.


( Maestro OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV )

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