Archive for 23 febrero 2010

El Maestro Vive en Tu Interior

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Érase una vez un maestro que hablaba a un grupo de gente y su mensaje resultaba tan maravilloso que todas las personas que estaban allí reunidas se sintieron conmovidas por sus palabras de amor. En medio de esa multitud se encontraba un hombre que había escuchado todas las palabras que el maestro había pronunciado. Era un hombre muy humilde y de gran corazón, que se sintió tan conmovido por las palabras del maestro que sintió la necesidad de invitarlo a su hogar.

Así pues cuando el maestro acabó de hablar, el hombre se abrió paso entre la multitud, se acarreó a él y, mirándole a los ojos, le dijo:
—Sé que está muy ocupado y que todos requieren su atención. También sé que casi no dispone de tiempo ni para escuchar mis palabras, pero mi corazón se siente tan libre y es tanto el amor que siento por usted que me mueve la necesidad de invitarle a mi hogar. Quiero prepararle la mejor de las comidas. No espero que acepte, pero quería que lo supiera.
El maestro le miró a los ojos, y con la más bella de las sonrisas, le contestó:
—Prepáralo todo. Iré.
Entonces el maestro se alejó.

Al oír estas palabras el corazón del hombre se sintió lleno de júbilo.  A duras penas podía esperar a que llegase el momento de servir al maestro y expresarle el amor que sentía por él.  Sería el día más importante de su vida: el maestro estaría con él.  Compró la mejor comida y el mejor vino y buscó las ropas más preciosas para ofrecérselas como regalo.  Después corrió hacia su casa a fin de llevar a cabo todos los preparativos para recibir al maestro.  Lo limpió todo, preparó una comida deliciosa y decoró bellamente la mesa.  Su corazón estaba rebosante de alegría porque el maestro pronto estaría allí.

El hombre esperaba ansioso cuando alguien llamó a la puerta. La abrió con afán pero, en lugar del maestro, se encontró con una anciana. Ésta le miró a los ojos y le dijo:
—Estoy hambrienta. ¿Podrás darme un trozo de pan?
Él se sintió un poco decepcionado al ver que no se trataba del maestro. Miró a la mujer y le dijo:
—Por favor entre a mi casa.

La sentó en el lugar que había preparado para el maestro y le ofreció la comida que había preparado para él. Pero estaba ansioso y esperaba que la mujer se diese prisa en acabar de comer. La anciana se sintió conmovida por la generosidad de este hombre. Le dio las gracias y se marchó.

Apenas hubo acabado de preparar de nuevo la mesa para el maestro cuando alguien volvió a llamar a su puerta. Esta vez se trataba de un desconocido que había viajado a través del desierto. El forastero le miró y le dijo:
—Estoy sediento.  ¿Podrías darme algo de beber?

De nuevo se sintió un poco decepcionado porque no se trataba del maestro, pero aún así, invitó al desconocido a entrar a su casa, hizo que se sentase en el lugar que había preparado para el maestro y le sirvió el vino que quería ofrecerle a él.  Cuando se marchó volvió a preparar de nuevo todas las cosas.

Por tercera vez, alguien llamó a la puerta y cuando la abrió, se encontró con un niño. Éste elevó su mirada hacia él y le dijo:
—Estoy congelado. ¿Podría darme una manta para cubrir mi cuerpo?

Estaba un poco decepcionado porque no se trataba del maestro, pero miró al niño a los ojos y sintió amor en su corazón.  Rápidamente cogió las ropas que había comprado para el maestro y le cubrió con ellas.  El niño le dio las gracias y se marchó.

Volvió a prepararlo todo de nuevo para el maestro y después se dispuso a esperarle hasta que se hizo muy tarde.  Cuando comprendió que no acudiría se sintió decepcionado, pero lo perdonó de inmediato.  Se dijo a sí mismo: “Sabía que no podía esperar que el maestro viniese a esta humilde casa.  Me dijo que lo haría, pero algún asunto de mayor importancia lo habrá llevado a cualquier otra parte.  No ha venido, pero al menos aceptó la invitación y eso es suficiente para que mi corazón se sienta feliz.”

Entonces guardó la comida y el vino y se acostó.  Aquella noche soñó que el maestro le hacía una visita.  Al verlo se sintió feliz sin saber que se trataba de un sueño.  “¡Ha venido maestro!  Ha mantenido su palabra.”

El maestro le contestó:
—Sí, estoy aquí, pero estuve aquí antes.  Estaba hambriento y me diste de comer.  Estaba sediento y me ofreciste vino.  Tenía frío y me cubriste con ropas.  Todo lo que haces por los demás, lo haces por mí.

El hombre se despertó con el corazón rebosante de dicha porque había comprendido la enseñanza del maestro.  Lo amaba tanto que había enviado a tres personas para que le transmitiesen la lección más grande: que él vive en el interior de todas las personas.  Cuando das de comer al hambriento, de beber al sediento y cubres al que tiene frío, ofreces tu amor al MAESTRO

Sai Baba en la India enseña las “Cuatro Leyes de la Espiritualidad”

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La primera dice:

“La persona que llega es la persona correcta”, es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

La segunda ley dice:

“Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”.

Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante.

No existe el: “si hubiera hecho tal cosa…hubiera sucedido tal otra…”. No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante.

Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera dice:

“En cualquier momento que comience es el momento correcto”.

Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

Y la cuarta y última:

“Cuando algo termina, termina”.

Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.

Creo que no es casual que estén leyendo esto, si este texto llega a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado!

Vive Bien, Ama con todo tu Ser y se Inmensamente Feliz

ERES TU PROPIO UNIVERSO

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Eres tu propio Universo,

eres la medida de todas las cosas,

eres la sutil y etérea

sustancia de los sueños,

partículas de Cosmos

y llevas en tu corazón

polvo de estrellas.

Eres tu propio camino,

tu mismo destino,

tus mismas huellas,

eres todo lo que ha sido

y eres todo lo que resta ser,

eres el principio y fin

que va más allá

de tu propia existencia.

Eres todo lo que buscas,

eres todas las respuestas,

eres soplo de conciencia

que se devela en si mismo,

que se desnuda ante ti.

Eres puertas sin abrir,

eres misterios y luz,

eres puente,

eres signo,

eres sonido,

eres alma.

Eres Universo y partícula

eres mundo y átomo,

eres tu propio Dios

brillando en la oscuridad

del mundo al amparo

de tus sentimientos

Tu hogar nunca estuvo tan lejos

como el pensamiento te engaña,

tu hogar está dónde tú estás

ha sido y así será por siempre.

Esa es la conexión,

ese es el secreto,

la revelación y la verdad,

apenas sujetas por la forma,

por la ilusión del espacio y el tiempo.

Eres Universo.

     Gustavo.Montevideo Uruguay

Cuant@S hemos sido árbol?

ELARBOLDELOSSECRETOS

Dar y recibir son dos caras de la misma moneda. Si la moneda tiene una sola cara, es falsa, cualquiera sea la cara que falte. Es de todas formas dramático que alguien no quiera recibir

“nada” a cambio de darlo “todo”.Había una vez, en las afueras de un pueblo, un árbol enorme y hermoso que generosamente vivía regalando a todos los que se acercaban el frescor de su sombra, el aroma de sus flores y el increíble canto de los pájaros

que anidaban entre sus ramas.

El árbol era querido por todos en el pueblo, pero especialmente por los niños, que se trepaban por el tronco y

se balanceaban entre las ramas con su complicidad complaciente.

Si bien el árbol tenía predilección por la compañía de los mas pequeños, había un niño entre ellos que era su

preferido. Éste aparecía siempre al atardecer, cuando los otros se iban.

– Hola amiguito – decía el árbol, y con gran esfuerzo bajaba sus ramas al suelo para ayudar al niño en la

trepada, permitiéndole además cortara algunos de sus brotes verdes para hacerse una corona de hojas aunque

el desgarro le doliera un poco. El chico se balanceaba con ganas y le contaba al árbol las cosas que le

pasaban en la casa.

Con el correr del tiempo, cuando el niño se volvió un adolescente, de un día para otro de visitar al árbol.

Años después, una tarde, el árbol lo ve caminando a lo lejos y lo llama con entusiasmo:

– Amigo… amigo… Vení, acercate… Cuánto hace que no venís… Trepate y charlemos.

– No tengo tiempo para esas estupideces –dice el muchacho.

– Pero disfrutábamos tanto juntos cuando eras chico…

– Antes no sabía que se necesitaba plata para vivir, ahora busco plata. ¿Tenés plata para darme?.

El árbol se entristeció un poco, pero se repuso enseguida.

– No tengo plata, pero tengo mis ramas llenas de frutos. Podés subir y llevarte algunos, venderlos y obtener la

plata que querés…

– Buena idea – dijo el muchacho, y subió por la rama que el árbol le tendió para que se trepara cuando era

chico.

Luego arrancó todos los frutos del árbol, incluidos los que todavía no estaban maduros. Llenó con ellos unas

bolsas de arpillera y se fue al mercado. El árbol se sorprendió de que su amigo no le dijera ni gracias, pero

dedujo que tendría urgencia por llegar antes que cerraran los compradores.

Pasaron casi diez años hasta que el árbol vio otra vez a su amigo. Era un adulto ahora.

– Que grande estás – le dijo emocionado -, vení subite como cuando eras chico, contame de vos.

– No entendés nada, como para trepar estoy yo… Lo que necesito es una casa. ¿Podrías acaso darme una?

El árbol pensó unos minutos.

– No, pero mis ramas son fuertes y elásticas. Podrías hacer una casa muy resistente con ellas.

El joven salió corriendo con la cara iluminada. Una hora mas tarde llegó con una sierra y empezó a cortar

ramas, tanto secas como verdes. El árbol sintió el dolor, pero no se quejó. No quería que su amigo se sintiera

culpable. Una por una, todas las ramas cayeron dejando el tronco pelado. El árbol guardó silencio hasta que

terminó la poda y después vio al joven alejarse esperando inútilmente una mirada o gesto de gratitud que

nunca sucedió.

Con el tronco desnudo, el árbol se fue secando. Era demasiado viejo para hacer crecer nuevamente ramas y

hojas. Que lo alimentaran. Quizás por eso, cuando diez años después lo vio venir, solamente dijo.

– Hola. ¿Qué necesitás esta vez?

– Quiero viajar. Pero ¿qué podés hacer vos?. No tenés ramas ni frutos para vender.

– Qué importa, hijo –dijo el árbol -, podés cortar mi tronco, total yo no lo uso. Con él podrías hacer una canoa

para recorrer el mundo.

– Buena idea – dijo el hombre.

Horas después volvió con un hacha y taló el árbol. Hizo su canoa y se fue. Del árbol quedó sólo el pequeño

tocón al ras del suelo.

Dicen que el árbol aún espera el regreso de su amigo para que le cuente de su viaje.

Nunca se dio cuenta de que ya no volverá. El niño ha crecido y esos hombres no vuelven donde no hay nada

para tomar. El árbol espera, vació aunque sabe que no tiene nada mas para dar.

SEXUALIDAD YOGUICA O TANTRIKA

La relación tántrika favorece la objetividad, es incompatible con las hipocresías precisa de un contacto físico prolongado, cuerpo con cuerpo, energía con energía.

La sagrada energía kundalini, la manifestación de la polaridad femenina de la vida te envuelve enamorándote, haciéndote más y más perceptivo y consciente

La sexualidad yóguica, parte de la base, de que la energía que mueve la vida, puede ser aprovechada para estimular la evolución espiritual del Ser. Se trata de mantener el estímulo vital, fruto de la atracción entre los amantes, para explorar el interior sensitivo del ser humano, canalizando la energía hacia dentro y hacia arriba, ascendiendo por la columna vertebral y así alimentar el cerebro; también llevándola por los distintos centros vitales o chakras, a fin de regarlos y mantenerlos activos, produciendo una cierta expansión sensitiva, incrementando la excitación amorosa. Pero a la vez, apaciguando el descontrol físico. En la sexualidad ordinaria, los amantes pierden su fuerza tras el espasmo eyaculatorio, creen erróneamente que ese espasmo es algo positivo, pero interiormente su Ser les comunica que no es así, que están cometiendo un auténtico atentado contra sí mismo, desperdiciando la fuerza generadora de vida, en un acto de desenfreno vital. Tienen que reconocer, que lo placentero, es el contacto entre los amantes durante la excitación amorosa, no tras la flacidez eyaculatoria, por eso, en la relación tántrica se precisa de los dos amantes; la mujer que estimula con su magnetismo sexual la excitación y la erección del hombre.  Éste, sintiendo dentro de sí el impulso de atracción ( que no controla ,  ya que la fuerza estimuladora es de la mujer ), es sólamente un elemento pasivo de la fuerza magnética femenina. El hombre no es capaz de estimularse solo; necesita de la mujer. Ni la estimulación individual tiene  la calidad,  ni la fuerza, ni la continuidad que produce la hembra en el varón. Es como comparar una pila de un voltio y medio, con el estar conectado a la red eléctrica. El poder sexual es femenino, el hombre sólo es un elemento pasivo. En la sexualidad tántrika la que manda es la mujer; ella es la diosa que otorga sus favores, su don, su gracia; el hombre es tan sólo el instrumento de la mujer. Pero una vez que el hombre siente el poder viril dentro de sí, se transforma en un titán, inicialmente desbocado, tiene que hacer por calmar, por domesticar su impulso sexual, y para ello, necesita otra vez el favor de la mujer, que puede acercarlo dentro de ella, calmando y saciando su ansia amorosa, o condenándolo al caos rechazándolo; convirtiéndolo en una bestia descontrolada y agresiva.  La mayoría de los hombres, no saben controlar su excitación; aquí la mujer tiene que ser muy cuidadosa, porque el hombre, es como un pelele en manos de la fuerza magnética de la mujer; no pueden eludir su responsabilidad en el asunto, no pueden pretender atraer y rechazar de manera inconsciente; ellas tienen el fuego sagrado del amor,  son las vestales, las sacerdotisas de la vida, no pueden prender el fuego y luego desentenderse del asunto.

Si supiera la humanidad el poder transformador de su sexualidad armónica, este mundo iniciaría un proceso de mutación amorosa y consciente, como nunca hubiera imaginado, harían posible que el cielo descendiera a la tierra y la propia vida se transformaría, de hecho se convertirían en dioses, por increíble que parezca ese es el proyecto para este mundo, que venga a nosotros el reino de la divinidad. Pero es mucha la oscuridad, mucha la presión generada por el yo egoico y limitador. Pocos seres están dispuesto a ayudar en este proceso de transformación interior, están todavía apegados a sus percepciones limitadoras y neuróticas, prefieren el conflicto egoico conocido, que implicarse en un cambio consciente y personal hacia el Ser interior. Algunos anhelan este cambio, pero no están por la labor de forma practica. El sexo yoguico va en esta dirección en la de la transformación interior y en la transformación colectiva

la mujer lo excita y el hombre es el responsable de mantener la excitación, manteniendo la erección permanente sin eyacular. La mujer luego tiene que aprender también a alimentarse de la virilidad del hombre, absorbiendo dentro de sí, la potencia que el pene le ofrece; la vagina se convierte en un órgano de succión de energía masculina, es el cáliz de la alquimia energética, a través del cual se realiza el sacramento de la comunión con la divinidad, cuando lo que estaba separado forman uno solo otra vez. Dios, el Ser, vive en los amante, siendo arte y parte del festín amoroso; los tántrikos utilizan entonces la invocación: ham sa, ham so : yo y ella somos una misma cosa, yo y él somos una misma cosa. También equivale a decir yo y la energía somos una misma realidad, yo y la conciencia somos una misma realidad. Este mantran, se utiliza teniendo como base la propia respiración: ”  ham sa   ”   al inspirar,      ” ham so ” al expirar. Se puede recitar en silencio o se puede recitar con una respiración activa y vigorizante, la cual, incrementará la cantidad de fuerza vital en el organismo, al convertirse en un pranayama jadeante

  • Hay que recordar aquí, que en la relación del amor tántrico o yóguico, la unión sexual, no es con fulanito o fulanita, que merecen todo el respeto como personas, sino, que se realiza entre dos fuerzas universales; entre el hombre y la mujer sin personalismo. Es la unión del ying y del yang, de Shiva y Shakti.

  • Una sola persona tiene todas las características universales de su sexo. En una mujer están todas las mujeres. En un hombre están todos los hombres. No tiene sentido, la infidelidad en la alquimia sexual. Nuestra contraparte es él o la representante vital de todo su sexo genéricamente. Parece increíble, pero la sensación es esa

  • Esta es la razón del yoga sexual, crear conscientemente la comunión de los amantes, física, afectiva, energética y espiritualmente.

  • Se hace sexo con espíritu, sexo con alma, cuando se aúnan la mente y la respiración tanto en los preámbulos del coito como en el desarrollo de la relación íntima.”  Mente y respiración van unidas, se mueven juntas. El dominio de la mente es logrado por técnicas respiratorias. Ser concientes de la respiración es poner control sobre la mente y el semen. Cuando su emisión se controla a voluntad, el hombre se vuelve dueño de sí mismo, y el más apetecible de todos los amantes

La Curación Quántica de Deepak Chopra

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Deepak Chopra basa su sistema de curación en la medicina Ayurvédica. El Ayurveda, que se originó en la India hace más de 4 mil años, significa en sánscrito “la ciencia de la vida”. Esta medicina hace referencia a una visión integral del ser humano, donde el cuerpo y la mente están estrechamente relacionados y se influencian mutuamente.

El cuerpo se moldea a partir de la conciencia, ya que ésta tiene un potencial enorme para producir cambios en el organismo, como curar enfermedades y retardar el envejecimiento.

Nuestro sistema actual de vida está regido por la gran ilusión de la materia: creemos que ésta, es lo único que existe y que la conciencia es un subproducto de ella. Pero esa concepción está basada en una interpretación sensorial, y está claro que nuestros sentidos físicos no nos permiten percibir la verdadera naturaleza de la realidad. Pensamos que es sólida y estática, cuando en verdad está en permanente cambio. Esto también es válido para el cuerpo humano, que experimenta un cambio permanente. En menos de un año, se reemplaza el 98% de los átomos del cuerpo, la piel se renueva cada cinco meses, el esqueleto cambia cada tres meses e incluso el ADN, que es donde se inserta nuestro código genético, se reemplaza cada seis semanas: “Uno parece ser el mismo por fuera; sin embargo, es como si se cambiaran continuamente los ladrillos del edificio”.

Pero no debemos confundir el instrumento con el usuario del instrumento. El cuerpo cambia y se renueva, no es el mismo y, sin embargo, mantiene su identidad, ya que la base de su existencia está más allá de la materia y pertenece al dominio quántico, donde no hay materia, sino sólo inteligencia que organiza la información y es capaz de identificarse y comunicarse con el resto del Universo. La mente, que es el movimiento de la conciencia -o alma-, utiliza energía electromagnética para crear el cuerpo.

Ciertamente, no es posible retroceder la edad cronológica, pero sí es posible revertir el proceso de envejecimiento. Esto significa actuar sobre la edad psicológica (cómo nos sentimos y cómo ejercemos la edad cronológica) y sobre los 15 marcadores biológicos de ésta: presión sanguínea, tasa metabólica, densidad ósea, regulación de la temperatura, contenido de grasa, capacidad aeróbica, nivel de colesterol, masa muscular, fuerza muscular, niveles de hormonas sexuales, tolerancia al azúcar, sistema auditivo, visión, inmunidad y estado de la piel.

Investigaciones científicas que se han venido realizando desde hace ya más de 30 años, a partir de la década del 70, han descubierto que cada uno de esos marcadores puede revertirse hasta 15 años. Al igual que en el universo, todo es reciclable en el ser humano: las moléculas y células del cuerpo, las emociones y los pensamientos. El cambio de uno de los marcadores biológicos de la edad produce el cambio de todo el resto de ellos, pero cuando todos éstos cambian a la vez… ¡el cambio ya es exponencial!

Chopra explica que existen diversas técnicas para modificar los marcadores biológicos. Para esto, hay que actuar a nivel del cuerpo físico (conexión, energía o materia, prana o ki en otras tradiciones); del cuerpo sutil (mente, intelecto, ego, ideas, emociones, conceptos, personalidad, auto imagen, etc.) y del cuerpo causal (genera causas y hace que se creen los otros cuerpos, aquí se ubican el alma y el espíritu). Así, desde el cuerpo físico hasta el causal, vamos del tiempo a la eternidad.

Uno de los mejores métodos para conservarse joven y vital es la práctica regular de la meditación, que permite que los niveles hormonales se mantengan altos y no decaigan. La meditación permite conectarse con la fuente primordial de energía del universo -Dios- y realizar algo tan importante como retornar a la memoria del Amor, que es propia del ser humano.

El contacto directo con lo sagrado -por ejemplo, a través de la meditación o la comunión con la naturaleza- proporciona la experiencia máxima de Amor. Se irradia como luz y plenitud, que transforman el cuerpo y las emociones y, por tanto, el mundo que nos rodea.

Diez consejos para retardar el envejecimiento:

1. Cambio de la percepción: Pasar de una visión materialista del universo a una visión integral y espiritual de la vida y la materia.

2. Tiempo: Dejar de vivir preocupados por el mañana o de vivir de los recuerdos y aprender a estar presente y vivir del ahora.

3. Sueño: La mala calidad de sueño acelera el envejecimiento. Lo que importa no es la cantidad, sino la calidad del sueño. La medicina ayurvédica aconseja acostarse sobre las 10:00 de la noche. Estas dos horas antes de la medianoche tienen un efecto reparador mucho mayor que las 6 horas siguientes. Es bueno dormir unas 8 horas y no excederse, si no se obtiene el efecto contrario, debilita.

4. Vigila tu alimentación: De acuerdo con el Ayurveda, el cuerpo se siente satisfecho y en equilibrio cuando tiene acceso a los seis sabores básicos (astringente, dulce, amargo, salado, agrio y picante). Los alimentos deben ser lo más frescos y naturales posibles, porque así aportan mayor cantidad de prana o energía. Además, se deben tomar suplementos nutricionales (multivitamínicos con minerales), ya que aunque tengamos una buena dieta, los necesitamos debido a la gran cantidad de toxinas y de tensiones a las que estamos expuestos diariamente.

5. Haz deporte: El yoga, el tai-chi o cualquier deporte que nos mantenga activos será bueno para recuperar la relación mente-cuerpo. La mejor forma de integración de ambos es a través de la respiración consciente, que facilita el movimiento energético de lo físico a lo mental.

6. Aprovecharse de los beneficios del Sol. Mirarlo, tomar baños de Sol, etc. Contrariamente a lo que dicen las empresas que venden protectores solares el cuerpo, hay más enfermedades de la piel en países donde casi no sale el Sol.

7. Eliminar las toxinas: Se deben eliminar las drogas, el alcohol y el humo del cigarrillo, pero también las toxinas emocionales, como miedo, depresión, culpa, enojo e ira, que actúan al nivel del cuerpo sutil. Desintoxica tu hígado, riñones y colon habitualmente.

8. Amor: Dar y recibir amor estimula el sistema inmunológico. Los tres niveles en que se expresa el amor son verbal (”te quiero”), atencional (escuchar al otro ininterrumpidamente) y afectivo (tocar, acariciar).

9. Creatividad: Aplica tu creatividad. Pinta, escribe, cocina, canta, etc, pero expresa tu creatividad de un modo libre y natural.

10. Mantén tu mente alimentada con lecturas que te hagan crecer interiormente. Ayuda a tu Alma día a día a que se eleve de la materia con lecturas inspiradoras