Archive for 24 noviembre 2010

La rosa y el sapo.

 

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Había una vez una rosa muy bella, se sentía una maravilla al saber que era más bella del jardín.
Sin embargo un día se dio cuenta que la gente la miraba de lejos y observó que al lado de ella había un sapo negro, grande y gordo.

Al percatarse era por eso que nadie se acercaba a ella, entoces dijo muy molesta: -sapo por que no te alejas de mi, no ves que por tu culpa nadie viene a observarme?, es que eres muy feo!!.

El sapo le contesto: -esta bien si eso es lo que quieres me iré. Muy obediente el sapo se alejó brincando de la rosa.Poco tiempo después el sapo se paseaba por el jardín cuando se dió cuenta que la rosa estaba toda marchita y con muy pocos pétalos en ella y le dijo: rosa ahora si que te encuentras marchita que te pasó?.

La rosa le contestó: -es que desde que te fuiste las hormigaas me han comido día y noche, no volveré a ser la más bella del jardín. El sapo le dijo: -pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por eso siempre eras la mas bella.

Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos más que ellos o que simplemente no nos sirven para nada. Todos tenemos algo que aprender de los demás o algo que enseñar.A veces hay personas que nos hacen un bien del cual ni siquiera estamos conscientes.

No hagamos acepción de personas, por su aspecto. Dios creo con el mismo amor a la rosa que al sapo.

La Bhagavad Gita

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"El hombre que, abandona todos sus deseos, va y viene, libre de atadura, no dice más: "Es mío", ni "yo"; ese accede a la paz."

"Es por atadura al acto que los ignorantes actúan. El sabio debe actuar de forma uniforme, pero sin atadura, solo orientándose a la integridad del universo."

"El de todas las empresas estén franqueadas del deseo y de esperas o expectativas interesadas, es él que la gente avisada nombra un sabio, él cuyo accionar está quemado por el fuego del conocimiento.
Abandonando toda atadura al fruto del acto (…), no pide y no espera nada, el Sabio aunque actúe, no está ligado."

"Aquel cuya felicidad, la alegría, la luz, residente en él-mismo y no en las cosas externas, esta asceta accede al apaciguamiento en Brahmán."

"Satisfecho de lo que recibe por azar, habiendo sobrellevado las parejas de los contrarios, exento de egoísmo, siempre el mismo en el éxito como en el fracaso, aunque actúe, no está atado."

"El asceta en quién todo mal ha desaparecido, que se disciplina y se unifica él mismo sin cesar, alcanza fácilmente la felicidad infinita: se confunde en Brahmán."

El corazón libre de ataduras exteriores, lo que es su verdadera felicidad, él lo encuentra en su interior. Su alma unificada en la unión al Brahmán, goza de una felicidad inmortal."

EL CARCELERO

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En un lejano pueblo, un día, un hombre fue hecho preso por
órdenes de quien gobernaba ahí. Fue confinado a un oscuro
calabozo, al que se entraba por una gran puerta que hacia
mucho ruido al abrir y al cerrar. El carcelero, traía a la
vista una gran llave colgando, que el prisionero asumió que
pertenecia a esa puerta, lo que hacía imposible tomarla sin
que se diera cuenta.
El preso, pasó 20 años de su vida
en ese lugar. Todos los
días, el carcelero, abría la puerta y dejaba la comida y
bebida del día para el prisionero, volviendo a cerrar la
puerta.
Después de todo ese tiempo ahí, nuestro protagonista
decidió que no quería permanecer mas,pero no queria
suicidarse, por lo que pensó que sería mejor atacar al
carcelero cuando llegara para que este a su vez, lo matara
en represión.
Para estar bien seguro de lo que haría..por primera vez en
20 años, se acerco a la puerta para estudiarla y al verla,
no daba crédito a lo que veía ,la puerta no tenia candado
alguno, solo tenia un grueso pasador que era el que hacia
ruido cada vez que la abrían o cerraban.
Empezó a recordar que jamás vio al carcelero usar la
llave, ni se acordaba de que alguna vez existiera candado
alguno,abrió la puerta y salió,no vio a nadie en todo
el camino al salir a la luz del día,nadie intento
detenerlo,fue avanzando y avanzando,hasta que se dio
cuenta de algo..era libre…y durante esos 20 años..había
tenido la misma posibilidad de serlo…
Lo que lo mantuvo encerrado no era un candado.. era su
creencia de que existía un candado que lo detenía..fueron
sus miedos los que le arrebataron años que jamás
recuperaría…
Así nos pasa a nosotros…cuantas veces no somos
prisioneros de nuestros miedos y esperamos algo que nos
libere,cuando siempre fuimos libres.
Las cárceles pueden llamarse miedo a vivir, miedo a
cambiar, miedo a crecer, miedo a confiar, miedo a
arriesgarse, miedo a perdonar…
Trata de ver que es lo que te mantiene preso en tu
cárcel y abre la puerta antes de gastar mas años
queriendo morir.

Siddhartha y el Cisne

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Adiccabandhu y Pasmasri

Hace mucho tiempo, en India, vivían un rey y una reina.

Un día la reina tuvo un bebé.

Lo llamaron Príncipe Siddhartha.

El rey y la reina estaban muy felices.

Ellos invitaron a un sabio anciano para que fuera al reino a predecir la fortuna del niño.

"Por favor, dinos:" dijo la reina al sabio anciano.

"¿Qué llegará a ser nuestro hijo?"

"Vuestro hijo será un niño especial," le dijo.

" Un día llegará a ser un gran rey."

"¡Viva!" dijo el rey. ""Será un rey como yo."

"Pero," dijo el sabio, "cuando el niño crezca, podría abandonar el palacio porque querrá ayudar a la gente."

"¡El no hará semejante cosa!" gritó el rey mientras le arrebataba al niño. "¡El será un gran rey!"

El príncipe Siddharatha creció en el palacio.

Todo el tiempo el rey lo observaba.

Se aseguró de que su hijo tuviera lo mejor de todo.

Quería que Siddhartha disfrutara la vida de un príncipe.

Quería que se convirtiera en rey.

Cuando el Príncipe tuvo siete años su padre lo mandó a buscar.

"Siddhartha," le dijo, "Un día serás rey, ya es tiempo de que comiences a prepararte. Hay muchas cosas que tienes que aprender. Aquí están los mejores profesores de la tierra. Ellos te enseñarán todo lo que necesitas saber."

"Daré lo mejor de mí, padre," contestó el príncipe.

Siddhartha comenzó sus lecciones.

No aprendió a leer y escribir.

En cambio aprendió cómo montar caballo.

Aprendió a manejar el arco y la flecha, cómo luchar y cómo usar la espada.

Estas eran las destrezas que un valiente rey podría necesitar.

Siddhartha aprendió bien sus lecciones. Así mismo, su primo, Devadatta.

Los dos muchachos tenían la misma edad.

Todo el tiempo el rey estaba pendiente de su hijo.

"¡Qué fuerte es el príncipe," pensó, "!Qué inteligente. Qué rápido aprende. Qué grande y famoso será!"

Cuando el Príncipe Siddhartha terminaba sus lecciones, le gustaba jugar en los jardines de palacio.

Allí vivía toda suerte de animales: ardillas, conejos, pájaros y venados.

A Siddhartha le gustaba observarlos.

Podía sentarse a mirarlos tan quieto que a ellos no les daba miedo acercarse hasta él.

A Siddhartha le gustaba jugar cerca del lago.

Cada año, una pareja de hermosísimos cisnes blancos venía a anidar allí.

El los miraba detrás de los juncos.

Quería saber cuántos huevos había en el nido.

Le gustaba ver a los pichones aprender a nadar.

Una tarde Siddhartha estaba por el lago.

Repentinamente escuchó un sonido sobre él.

Miró hacia arriba.

Tres hermosos cisnes volaban sobre su cabeza.

"Más cisnes," pensó Siddhartha, "espero que se posen en nuestro lago."

Pero justo en ese momento uno de los cisnes cayó del cielo.

"¡Oh, no!" gritó Siddhartha, mientras corría hacia donde cayó el cisne.

"¿Qué ocurrió?"

"Hay una flecha en tu ala", dijo.

"Alguien te ha herido."

Siddhartha le hablaba muy suavemente, para que no sintiera miedo.

Comenzó a acariciarlo con dulzura.

Muy delicadamente le sacó la flecha.

Se quitó la camisa y arropó cuidadosamente al cisne.

"Estarás bien enseguida," le dijo.

"Te veré luego."

Justo, en ese momento, llegó corriendo su primo Devadatta.

"Ese es mi cisne," gritó.

"Yo le pegué, dámelo."

"No te pertenece," dijo Siddhartha, "es un cisne silvestre"

"Yo le fleché, así que es mío. Dámelo ya."

"No," dijo Siddhartha.

Está herida y hay que ayudarla.

Los dos muchachos comenzaron a discutir.

"Para," dijo Siddhartha. “En nuestro reino, si la gente no puede llegar a un acuerdo, pide ayuda al rey. Vamos a buscarlo ahora."

Los dos niños salieron en busca del rey.

Cuando llegaron todos estaban ocupados.

"¿Qué hacen ustedes dos aquí?" preguntó uno de los ministros del rey.

"¿No ven lo ocupados que estamos? Vayan a jugar a otro lugar."

"No hemos venido a jugar, hemos venido a pedirles ayuda." Dijo Siddhartha.

"!Esperen!" llamó el rey al escuchar esto.

"No los corran. Están en su derecho de consultarnos."

Se sentía complacido de que Siddhartha supiera cómo actuar.

"Deja que los muchachos cuenten su historia," dijo.

"Escucharemos y daremos nuestro juicio."

Primero Devadatta contó su versión.

"Yo herí al cisne, me pertenece." Dijo.

Los ministros asintieron con la cabeza.

Esa era la ley del reino.

Un animal o pájaro pertenecía a la persona que lo hería.

Entonces Siddhartha contó su parte.

"El cisne no está muerto." Argumentó.

"Está herido pero todavía vive."

Los ministros estaban perplejos.

¿A quién pertenecía el cisne?

"Creo que los puedo ayudar," dijo una voz.

Un hombre viejo venía acercándose por el portal.

"Si este cisne pudiera hablar," dijo el anciano, nos dijera a nosotros que quisiera volar y nadar con los otros cisnes silvestres. Nadie quiere sentir el dolor o la muerte. Lo mismo siente el cisne. El cisne no se iría con aquel que lo quiso matar. El se iría con el que quiso ayudarlo.

Todo este tiempo Devadatta permaneció en silencio.

Nunca se había puesto a pensar que los animales también tenían sentimientos.

El lamentó haber herido al cisne.

"Devadatta, tu puedes ayudarme a cuidar el cisne, si quieres," le dijo Siddhartha.

Siddhartha cuidó del cisne hasta que estuvo bien otra vez.

Un día, cuando su ala sanó, lo llevó al río.

"Es hora de separarnos," dijo Siddhartha.

Siddhartha y Devadatta miraron como el cisne nadó hacia las aguas profundas.

En ese momento escucharon un sonido de alas sobre ellos.

"Mira," dijo Devadatta, "los otros han regresado por ella."

El cisne voló alto en el aire y se unió a sus amigos.

Entonces todos volaron sobre el lago por una última vez.

"Están dando las gracias," dijo Siddhartha, mientras los cisnes se perdían hacia las montañas del norte.

DIMENSIONES

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Las dimensiones son los diferentes estados de la existencia que experimentamos durante el camino hacia el Ser Único. Es decir son los pasos evolutivos que el Ser decidió experimentar para regresar a la fuente divina. Todos los niveles dimensionales se encuentran en el aquí y el ahora, la diferencia es la longitud de su onda o frecuencia. Las dimensiones son frecuencias dentro de la cual vibramos, también son podríamos decir niveles de conciencia, son algo parecido a las bandas de radio con sus frecuencias y estaciones. Existen siete dimensiones perceptuales que se corresponden a la octava dimensional donde se encuentra la Tierra en estos momentos. Igualmente existen otras dimensiones que se corresponden a otras octavas vibratorias que se encuentran actualmente fuera de nuestra comprensión humana.Cambiar de dimensión significa expandir nuestra conciencia,es expandir nuestra forma de percibir la realidad, de ver las cosas.
1.La Primera dimensión es la encargada de convertir a la energía en materia.
2.La Segunda dimensión es la frecuencia donde existen la mayoría de los animales y las plantas.
3.La Tercera dimensión es donde existimos los seres humanos.
4.La Cuarta dimensión es la frecuencia donde regresamos a la conciencia de integración grupal, sin pérdida de la individualidad,es el lugar donde residen los sentimientos, las emociones y los sueños.
5.La quinta dimensión es la frecuencia de la sabiduría y es totalmente pura energía. Es donde se encuentran los Maestros Ascendidos y los espíritus guías.
6.La sexta dimensión es la frecuencia que se ha llamado Crística o Búdica, porque es allí donde se llega el estado de remembranza total, donde se toma responsabilidad por el todo y se es el todo.
7.La séptima dimensión es la frecuencia de la integración total, ya no quedan partes dispersas, la conciencia se experimenta multidimensionalmente, es decir se tiene conocimiento de las partes que alguna vez estuvieron desmembradas en el pasado con una nueva perspectiva de integración. Allí se encuentran los seres que están y son puro amor. Es una dimensión energética donde no existe la forma. Es la dimensión del reino angélico y las conciencias de luz pura.

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El ser magnético.

SushumaIdayPIngala

El ser magnético es, en general, alguien que ha trabajado consigo mismo, en el sentido de educar su carácter; su visión del mundo es rica y le permite emplearse con entusiasmo en muchos ámbitos.

Es alguien que se plantea problemas, que se interesa en los demás y busca constantemente, insatisfecho con lo que ya sabe. Su comprensión extensiva del psiquismo de los seres hace que desarrolle una personalidad de múltiples facetas que le permite adecuarse a un número cada vez más grande de personas. Debido a que está seguro de sí mismo, no trata de dominar a los demás sino al contrario: sus ansias por comprender a un nuevo ser, por descubrir una idea nueva, hacen

que sepa escuchar y establecer una relación rica y armoniosa, tanto si se trata de mujeres como de hombres. Por estas razones es especialmente querido como amigo y como amante: nunca se enfrenta a los demás en término de fuerza o desde posiciones de poder.

Este hombre despierta una confianza inmediata dado que valora los aspectos positivos de cada persona, entusiasmándose con sus proyectos; así, los demás se sienten reconfortados y secundados en sus intereses.

Si uno no se muestra orgulloso o pretencioso, sino que sabe descubrir la profundidad íntima del interlocutor, hace que éste se sienta inmediatamente cómodo.

UNA BÚSQUEDA INSENSATA

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Una mujer estaba buscando algo en el suelo junto a un farol. Pasó por allí un hombre y se paró, curioso, a observar a la mujer, que afanosamente buscaba y buscaba. Intrigado, después de un rato, el hombre preguntó:
– Buena mujer, perdona que me inmiscuya en tus asuntos, pero ¿podrías decirme qué buscas?
Y la mujer repuso:
– Busco una aguja que he perdido en mi casa, pero como allí no hay luz he venido a buscarla junto a este farol.
Como esa mujer proceden muchos seres humanos. En lugar de buscar dentro de ellos mismos (donde mora el más verdadero Maestro, el paraíso interno, la respuesta), buscan fuera de ellos lo que jamás podrán hallar fuera.