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  El secreto del Zen consiste en sentarse, simplemente, sin objeto ni espíritu de provecho, en una postura de gran concentración. Esta manera desinteresada de sentarse se llama zazen.

   Za significa sentarse.

   Zen meditación, concentración.

 

Zazen es aprender algo del espíritu de Buda, mediante la experiencia.

 

  Zazen es cambiar radicalmente nuestro propio espíritu.
Zazen es una revolución fundamental de nuestra vida.
Zazen es renacer, descubrir una nueva vida.
Zazen es pasar bajo un arco de triunfo. Es la mayor victoria de nuestra vida.
   El verdadero zazen es la puerta principal para penetrar el secreto del budismo. Y zazen es en sí mismo el secreto y la esencia del budismo.
   Zazen es en sí mismo el Satori (la iluminación). El satori no es otra cosa que la práctica de zazen.

 

   Zazen no es ni la austeridad ni la mortificación. Es el verdadero acceso a la felicidad, a la paz, a la libertad.
   Zazen es la re-creación de uno mismo, y es la comprensión del verdadero yo.
   Zazen no es ni un razonamiento, ni una teoría, ni una idea. No es un conocimiento a adquirir mediante el cerebro, es únicamente una práctica.
   Zazen no es un "juego" dialéctico, ni un concepto filosófico.
   Zazen es la sabiduría suprema. Es encontrar la verdadera libertad de nuestro espíritu.

 

   Zazen es el paso del hombre hacia lo último y su posibilidad de experimentar la respuesta de lo último.
   Zazen es la transmisión del verdadero espíritu del maestro al discípulo. Es una transmisión directa, una comnicación inmediata de espíritu a espíritu, de ser a ser.
   Zazen es el abandono de todo nuestro yo. Es el olvido de nuestro yo. Es la total renuncia a este yo. Porque no podemos encontrar todo más que abandonando todo.

 

   Zazen es fundirse con todo el universo.
   Reflexiona, analiza tus necesidades espirituales, vuélvete hacia las necesidades fundamentales y supremas del hombre.
   El Zen es una nueva vida.

 

   El Zen nos permite adaptarnos a nuestro entorno, sin dejarnos arrastrar por él.
   No debemos dejarnos dominar por nuestra historia ni por la sociedad en la que vivimos, pero en ningún caso debemos ignorarla o ser incapaces de armonizarnos con ella.
   El Zen nos permite ir hasta el extremo de nuestra soledad; el hombre solo debe poder descubrir hasta lo más íntimo de sí mismo. Como el Shodoka tan bien lo expresa, avanza solo el que está emancipado.
   Un hombre santo no tiene necesidad de nada. Aquel que ha alcanzado su verdadero yo avanza a grandes pasos, nadie es superior a él, se siente uno con el universo ".

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