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El hombre debe llevar siempre tres velas encendidas y así poder enfrentarse a todas las dificultades en su vida. La primera vela es el
pensamiento divino. La segunda vela es el divino calor. La tercera vela es la fuerza divina. Las tres velas deben permanecer siempre encendidas.
La primera vela está vinculada con la fuente de la sabiduría.
La segunda vela está vinculada con la fuente del amor.
La tercera vela está vinculada con la fuente de la verdad.
Cuando las tres velas ardan a la vez en el hombre, éste tendrá entonces comprensión correcta.

El hombre que comprende el amor, se vuelve inmortal.
El hombre que comprende la sabiduría, se vuelve perfecto.
El hombre que comprende la verdad, se libera.

La única cosa que nunca se mancha es el amor.
La única cosa que no puedes despreciar, es el amor.
La única cosa que no puedes quitar a nadie, es el amor.
La única fuerza que no es influenciada por nadie. Es el amor.
Mediante la vida conocemos el amor.
Mediante el conocimiento conocemos la sabiduría.
Mediante la libertad conocemos la verdad.
El hombre que no conoce la libertad, no conoce la verdad, porque
ella es más que la libertad. La sabiduría es más que el conocimiento. El
amor es más que la vida.

 

                                       ( Peter Deunov )

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