cuentos

En una oportunidad le decía Pu Shang a Confucio: ¿Qué clase de sabio eres tú, que manifiestas que Yen Hui te supera en honradez; que Tuan Mu Tsu es superior a ti cuando explica las cosas; que Chung Yu es más valiente que tú; y que Chuan Sun posee mayor elegancia que tú?

No comprendo como, si son tus discípulos, puedes mencionarlo siquiera, ya que el Maestro debe ser superior a sus estudiantes y lo decía de manera alarmado.

Confucio respondió: Primero guarda la calma y te enseñaré. El primero Yen Hui es cierto que es muy honrado, pero no sabe cómo ser flexible.

Tuan Mu Tsu sabe cómo hablar y explicar, pero no sabe dar un simple sí o un no por respuesta, lo que resulta peligroso para su estabilidad.

Chung Yu sabe cómo ser valeroso y arrojado, pero no sabe ser prudente. La imprudencia puede costarle la vida.

El último Chuan Sun sabe se precia de su elegancia, pero no sabe ser modesto, lo que le puede traer antipatías indeseadas.

Por eso los cuatro vienen a estudiar conmigo, pero no significa que yo sea superior a ellos separadamente.

El verdadero Maestro no actúa separadamente en ninguna de sus partes, sino que ha unido armónicamente en si mismo todas sus virtudes, aunque sean más pequeñas que las de los demás.

La vida es la suma de pequeñas cosas que puedas unir en ti. Un buen gerente o administrador de una empresa exitosa es aquel que puede unir a toda una empresa.

Un buen gerente no es un buen maquinista, o especialista en cómputo, menos un acusioso auditor o contador, sino que sabe ver todo el conjunto. En tu vida, debes unir todas las pequeñas cosas que has aprendido y verás que tendrá mucho más sentido y podrás triunfar mucho más

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