Archive for 22 septiembre 2012

" BARRIENDO IMPUREZAS "

Dibu

Cuentan que un hombre mayor que había recorrido años y kilómetros en la búsqueda del camino espiritual, se topó un día con un monasterio perdido en las sierras.
Al llegar allí, tocó a la puerta y pidió a los monjes qu

e le permitieran quedarse a vivir en ese lugar para recibir enseñanzas espirituales. El hombre era analfabeto, muy poco ilustrado, y los monjes se dieron cuenta de que ni siquiera podría leer los textos sagrados, pero al verlo tan motivado decidieron aceptarlo.
Los monjes comenzaron a darle, sin embargo, tareas que, en un principio, no parecían muy espirituales..
-”Te encargarás de barrer el claustro todos los días” -le dijeron.
El hombre estaba feliz. Al menos, pensó, podría reconfortarse con el silencio reinante en el lugar y disfrutar de la paz del monasterio, lejos del mundanal ruido.
Pasaron los meses, y en el rostro del anciano comenzaron a dibujarse rasgos más serenos, se lo veía contento, con una expresión luminosa en el rostro y mucha calma. Los monjes se dieron cuenta de que el hombre estaba evolucionando en la senda de la paz espiritual de una manera notable.
Un día le preguntaron: -¿”Puedes decirnos qué práctica sigues para hallar sosiego y tener tanta paz interior?”
-”Nada en especial. Todos los días, con mucho amor, barro el patio lo mejor que puedo. Y al hacerlo, también siento que barro de mí todas las impurezas de mi corazón, borro los malos sentimientos y elimino totalmente la suciedad de mi alma”.
De este modo el hombre se fue tornando un ejemplo para los monjes, quienes comenzaron a admirarlo y a ofrecerles tareas más importantes, pero el anciano prefirió seguir barriendo las impurezas.
Y cuentan que un día su corazón quedó tan limpio y puro que despertó a la conciencia universal, y aún así, continuó barriendo.


(Cuento tibetano)

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" EL MILPIES mas feliz del mundo "

cienpie

Iba a donde quería y hacia lo que deseaba, era un milpiés muy contento, muy feliz. Iba por la vida descubriendo sitios y lugares maravillosos. Visitaba a sus familiares, descansaba con sus amigos, disfrutaba mucho de su vida.

Un día descubrió una pequeña aldea de milpiés. A primera vista cuando se acerco a saludarles no distinguió nada diferente en ellos, eran igual que él, las mismas patas y los mismos colores. Pero había una diferencia que lo dejo perplejo, los milpiés de esta aldea daban vueltas a su eje, y más que avanzar en una dirección, sus movimientos parecían estancados.

Cuando el jefe de la aldea vio al viajero, no pudo creer que es posible,  que un milpiés pueda avanzar e ir a donde quiera ir, no podía comprender como siendo igual que él y los demás de la aldea, teniendo tantos pies es posible tal cosa. Empezó a contarle al viajero los problemas que da tener tantos pies, que por culpa de tantos pies ellos los pobres no pueden hacer nada, no pueden salir de la aldea, no pueden construir bien sus casas por no poder moverse como quisieran. Le reconoció que si hay algunos que lo hacen pero por pura casualidad y no cuando lo requieren y que hay otros que son incapaces de avanzar en ninguna dirección por culpa de sus pies, que se marean y necesitan muchos cuidados al dar tantas vueltas que solo les mantiene en el mismo sitio. También le conto que estos que no pueden avanzar son su mayor problema y preocupación, porque son los que más sufren y los que más débiles y vulnerables son, (son los que tienen hambre, frio, calor, frustración por comparación, debilidades, estrés por no poder hacerlo…)  y aunque él, si logra caminar, aun con dificultad, no les puede enseñar a los demás a hacerlo. Le pregunto, el jefe de la aldea,

¿-cómo tu viajero eres capaz de avanzar y caminar con tanta facilidad teniendo tantos pies.?

A lo que el viajero respondió,  “-es muy fácil y créeme es muy normal, simplemente tienes que mover todos tus pies al mismo tiempo, en la misma dirección.”  Cuando el jefe hizo exactamente lo que el viajero le indico descubrió lo magnifico y grande de sus posibilidades y del potencial impresionante de sus pies.

Un mundo entero se abrió ante él, mil colores y mil sitios quiso descubrir y sabía que podía hacerlo. Se sentía tan feliz, se sentía tan entusiasmado y curioso de todo lo que podía descubrir y hacer. Le agradeció tanto al viajero este cambio y como jefe que era quiso enseñarles a los demás milpiés de su aldea como pueden hacer lo mismo. Enseño a muchos, para unos era más fácil aprender y para otros un poco más costoso, pero el jefe seguía triste porque había una buena mayoría que ni aceptaba tal avance o posibilidad de movimiento. Ni querían este avance y otros aun viendo que es posible decían que algo raro hay en ello porque el destino de un milpiés es el antiguo movimiento. Y seguían con sus vidas tristes y mediocres, lamentándose de sus desgracias de imposibilidad, llorando por culpa del frio que tienen que pasar, por el hambre que pueden pasar pero nunca, nunca aprender a caminar con todos los pies a la vez y en la misma dirección.

Es como el hombre. Tu eres el milpiés, y todos tus pies son tus diferentes sentimientos, son tus múltiples y continuos pensamientos, son tus actos, son tus estados mentales y emocionales, son tus hábitos, son tus creencias y son tus limites. Para que un milpiés avance en la dirección que desea sus pies han de moverse y han de hacerlo sincronizados y en una dirección. Puede ser que resulte para otros una tarea difícil tal trabajo pero para el milpiés es algo normal y natural. Si todos tus pies van en la misma dirección ¿a dónde crees que te llevaran?, si además tú elijes la dirección ¿cómo crees que te sentirás?

Muévete en una misma dirección, al unisón de tus deseos y te garantizo que llegaras a donde elijas o puede ser que llegues hasta donde todavía nadie nunca fue capaz de llegar. Esta es la garantía de evolución, crecimiento, desarrollo y felicidad plena de tu ser.


( Desconozco el Autor )

 

COMO PARAR LOS PENSAMIENTOS DESCONTROLADOS.

Cuento para reflexionar

árbol hada alas brillo gráfico

Se cuenta una fábula acerca de un joven huérfano que no tenía familia ni nadie que lo amase. Sintiéndose triste y solitario, caminaba un día por un prado cuando vio una pequeña mariposa atrapada en un arbusto espinoso.

Cuanto más pugnaba la mariposa por liberarse, más profundamente se le clavaban la espinas en su frágil cuerpo. El muchacho liberó con cuidado a la mariposa, pero ella, en lugar de irse volando, se transformó ante sus ojos en un ángel.

El muchacho se frotó los ojos sin poder creerlo mientras el ángel decía:

– Por tu maravillosa bondad, haré lo que me pidas.

El muchachito pensó por un momento y luego dijo:

– Quiero ser feliz.

– Muy bien -le respondió el ángel y luego se inclinó hacia él, le susurró al oído y desapareció.

AL CRECER EL PEQUEÑO, NO HUBO NADIE EN EL PAÍS MÁS FELIZ QUE ÉL. CUANDO LA GENTE LE PEDÍA QUE LES DIJESE EL SECRETO DE SU FELICIDAD, SOLAMENTE SONREÍA Y DECÍA: “ESCUCHÉ A UN ÁNGEL CUANDO ERA NIÑO”.

En su lecho de muerte, sus vecinos se reunieron a su alrededor y le pidieron que divulgase el secreto de su felicidad antes de morir. Finalmente, el anciano les dijo: “EL ÁNGEL ME DIJO QUE CUALQUIERA, SIN IMPORTAR LO SEGURO QUE PARECIESE, FUESE JOVEN O VIEJO, RICO O POBRE, ME NECESITARÍA”.

CON FRECUENCIA AMAMOS LAS COSAS Y USAMOS A LAS PERSONAS, CUANDO EN REALIDAD DEBERÍAMOS USAR LAS COSAS Y AMAR A LAS PERSONAS.