Archive for 24 octubre 2012

¿ EXISTE?, ¿NO EXISTE?, SILENCIO, LA RESPUESTA ES PARA TI UNICAMENTE.

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Una mañana llegó a un pueblo. Al entrar en él, alguien le dijo: “Creo en el Supremo. Por favor dime si Dios existe”. Buda lo negó totalmente. Respondió: “No hay Dios alguno. Nunca ha habido ni nunca lo habrá. ¡Qué disparate estás diciendo! “ El hombre quedó aturdido, pero la situación se produjo.

En la tarde, otro hombre se acercó a Buda y le dijo: ” Soy ateo. No creo en Dios. ¿Existe acaso un Dios? ¿Qué me puedes decir de eso? “
Buda respondió: “Sólo Dios es. Nada existe fuera de Él”. El hombre quedó atónito.

Al atardecer, un tercer hombre se acercó a Buda y le dijo: “Soy agnóstico. No creo ni que sí ni que no. ¿Qué me dices? ¿Existe o no existe un Dios? “
Buda permaneció en silencio. El hombre quedó aturdido.

Sin embargo, un monje llamado Anand, que siempre acompañaba al Buda, quedó aún más confundido.

En la mañana Buda había dicho “No existe Dios alguno”; en la tarde dijo “Sólo Dios existe” y al atardecer había permanecido en silencio.

Esa noche, Anand le dijo a Buda: “Antes de irte a dormir, te ruego que me respondas una pregunta. ¡Has alterado mi tranquilidad! ¡Me encuentro perplejo! ¿Qué quieres decir con esas respuestas absurdas y contradictorias? “

Buda le contestó: “Ninguna de esas respuestas era para ti. ¿Por qué las escuchaste?” Cada una de esas respuestas  LE CORRESPONDÍA  a la persona que preguntó.

Si te han alterado, bien esta. Esa es la respuesta para ti.

…..
"Según su visión, el fin del Estado es hacer a todos los hombres libres, lo que significa que el hombre ha de dejar de ser un autómata"

EL MOMENTO DE LA MUERTE: primer Bardo

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En el libro tibetano de los muertos se instruye como dirigir a la persona que ha fallecido acerca de tres Bardos principales de la muerte: El Bardo del momento de la muerte, el Bardo de la Realidad y el Bardo del renacimiento.
1. El bardo del momento de la muerte o Bardo Chikhai
Lo que sucede en el momento de la muerte En el momento de morir la conciencia se retira de los sentidos; uno ya no oye nada; el sonido se deja de oír poco a poco y uno ya no ve nada, todo se vuelve borroso. Finalmente lo borroso incluso desaparece. Ninguna sensación táctil, ninguna sensación olfatoria, ningún sabor se percibe; la conciencia se retira de los cinco sentidos, del cuerpo físico. Finalmente la misma respiración se detiene. Uno inhala su última larga respiración y luego con un suspiro exhala (el famoso estertor); entonces hay un largo silencio y ya no se vuelve a inhalar. Para aquellos presentes parece como si la persona estuviera inconsciente. En este punto la conciencia se disocia completamente de todas las cosas mundanas. Desasociado de los sentidos, de la mente inferior se deslinda de todas las cosas que le interesaban. De sus pasiones y apegos, sus gustos y disgustos.
En ese momento, de acuerdo con el Libro Tibetano de los Muertos, ocurre una experiencia.
La luz de la Realidad
En ese momento uno de forma repentina experimenta por lo menos durante un instante, como si fuera un relámpago, la Realidad misma. Durante un instante cegador, esta Luz surge y luego desaparece- aparece lo que los budistas denominan el Dharmakaya. (lo que el texto denomina la Clara Luz de la Realidad o del Dharmadatu) Esta experiencia para la mayoría de las personas dura solamente un instante. En el caso de otras personas dura más tiempo esta experiencia. Sobre todo en el caso de aquellos que practican la meditación.
La experiencia de la realidad es aterradora
La gran mayoría, cuando se experimenta la Realidad de esta manera, en el momento de la muerte, resulta una experiencia aterradora. La mayoría de las personas sienten un miedo intenso cuando vislumbran esta revelación y retroceden. Se retiran ante ella. Es como si lo último que se quiere es a la Realidad. No podemos confrontar la Realidad. Es como dijo T.S. Eliot, “La humanidad no es capaz de aguantar mucha Realidad”. Del mismo modo Aldous Huxley sugirió
“todo nuestro organismo psicofísico está diseñado para protegernos y defendernos del impacto de la embestida de la Realidad. Parecemos estar hechos para tamizar la Realidad de tal manera que solo gota a gota se recibe. Para así poderla asimilar”
Para aquellos que no se alejan de la realidad esta la Iluminación
De acuerdo con el Libro Tibetano de los Muertos, para aquellos que no se retroceden este momento o esta experiencia representa una gran oportunidad. Si uno no se retrocede, si uno no tiene miedo, si uno acepta, entonces de acuerdo con esta enseñanza, en ese momento uno puede unirse con la Realidad.
Pero para poder hacerlo en esta fracción de un segundo o lo que dure la experiencia uno debe reconocer a esa Realidad, a esa Luz, no como algo que proviene de afuera, ni como algo terrible, no como algo que irrumpe, uno debe reconocer la Clara Luz como algo propio. Como el resplandor de nuestra propia Mente Verdadera en su nivel más profundo y sublime.
De acuerdo a esta obra si uno ha reconocido la Clara Luz de la Realidad en el transcurso de su vida terrenal, quizá a través de la meditación, o en alguna experiencia mística espontánea, la unión con esta, en el momento de la muerte es más fácil. Es como si se reconociera algo que ha experimentado antes. Sin embargo todavía es difícil en este momento recoocerla porque la muerte es una experiencia, que hasta donde recordamos, no nos habia sucedido.
Ayuda espiritual en el momento de la muerte
Por lo que es necesario un poco de ayuda externa -un recordatorio por lo menos. Entonces, por lo tanto se proscribe que un maestro espiritual, o hermano en la fe, deberá recordárnoslo en ese momento. Deberá estar sentado a nuestro lado en el momento de la muerte recordándonoslo, susurrando tranquilamente en el oído “que lo que ves ahora, lo que estás experimentando ahora, esto es la Realidad, es la Clara Luz de la Realidad, tu propia mente: No tengas miedo, no te aterrorices; permite que aquella te jale hacia adentro, te absorba.”
Es por eso el título completo de la obra es la “Liberación al Oír en el Estado Intermedio”. Uno oye el consejo, el recordatorio del lama o hermano espiritual, y uno se tranquiliza y piensa, “De veras, no hay de que temer, esta experiencia de esta luz es la Clara Luz de mi propia mente; que me una con aquella.”
Si uno logra unirse, uno se Libera y todo está bien. Uno ha logrado la Realidad, se ha emancipado del nacimiento y la muerte y el renacimiento.
Pero si uno no reconoce en esta etapa, si uno no es capaz de captar la experiencia, uno experimenta la Realidad una segunda vez, hay una segunda experiencia, pero esta vez, un poco menos clara.
La segunda experiencia de la Luz en el 1er bardo del momento de la muerte
Eso es lo que se conoce como la Clara Luz Secundaria. De acuerdo con el Libro Tibetano de los Muertos, esa luz surge media hora después de que la respiración haya cesado. También se puede alcanzar la Liberación en esta etapa. Pero de nuevo, un maestro o hermano en la fe debe recordarle de sus prácticas espirituales durante su vida, diciendo “No te olvides,” -puesto que estás hablando con el cadáver- “No olvides tus meditaciones, lo que estás experimentando ahora es lo mismo. Lo que estás experimentando ahora es lo que experimentaste en esas prácticas. No tengas miedo, permite que te lleve, unete a la luz.”
Es en algunos casos, la Liberación ocurre en esta etapa. Sin embargo en muchos otros casos no pasa así. Aquellos que no alcanzan la Liberación al ver la Clara Luz de la Realidad Primaria o la Clara Luz de la Realidad Secundaria, entran en un estado de desvanecimiento profundo, un coma, un estado sin consciencia que dura entre tres o cuatro días. Pasando al siguiente estado del bardo, el bardo de la Realidad o el bardo Chonyid.

Fuente: Maestroviejo·s

El colador..!!. Sabiduría Zen.

Un grupo de devotos invitó a un maestro de meditación a la casa de uno de ellos para que los instruyera. El maestro dijo que debían esforzarse por liberarse de reaccionar en demasía frente a los hechos de la vida diaria, por lograr una actitud de reverencia, y por adquirir la práctica regular de un método de meditación que, a su vez, les explicó en detalle.

El objetivo era darse cuenta de que la vida espiritual debe estar presente en todo. Es estar conscientes de esto no sólo durante el período de meditación, sino constantemente, en lo cotidiano. El proceso es como llenar un colador con agua. El maestro hizo una reverencia ante ellos y partió.

El pequeño grupo se despidió de él y luego uno de ellos se dirigió a los demás, echando chispas de frustración: ¡Lo que nos dijo es como decirnos que nunca podremos lograrlo!

– ¡Llenar un colador con agua! Eso es lo que ocurre, ¿no? Al menos para mí. Escucho un sermón, rezo, leo algún libro sagrado, ayudo a mis vecinos con sus niños y ofrezco el mérito a Dios, o algo por el estilo y después me siento elevado. Mi carácter mejora durante un tiempo… no me siento tan impaciente, ni hago tantos comentarios sobre otras personas. Pero pronto el efecto se disipa y soy el mismo que antes. Es como agua en un colador, por supuesto. Y ahora él nos dice que eso es todo.

Siguieron reflexionando sobre la imagen del colador sin lograr ninguna solución que los satisficiera a todos. Algunos pensaron que el maestro les decía que las personas como ellos en este mundo sólo podían aspirar a una elevación transitoria, otros creyeron que el maestro simplemente les estaba tomando el pelo. Otros pensaron que tal vez se estaría refiriendo a algo en los clásicos que suponía que ellos sabían… buscaron, entonces, referencias sobre un colador en la literatura clásica, sin ningún éxito.

Con el tiempo, el interés de todos se desvaneció, excepto el de una mujer que decidió ir a ver al maestro. El maestro le dio un colador y un tazón, y fueron juntos a una playa cercana. Se pararon sobre una roca rodeados por las olas.

– Muéstrame cómo llenas un colador con agua. -Le dijo el maestro

Ella se inclinó, tomó el colador en una mano y comenzó a llenarlo con el tazón.

El agua apenas llegaba a cubrir la base del colador y luego se filtraba a través de los agujeros.

– Con la práctica espiritual sucede lo mismo –dijo el maestro – Mientras uno permanece de pie en la roca de la personalidad e intenta llenarse con cucharadas de conciencia espiritual. No es ése el modo de llenar un colador con agua, ni nuestra esencia con vida espiritual.

– Entonces, ¿cómo se hace? -preguntó la mujer.

El maestro tomó el colador en sus manos y lo arrojó lejos al mar. El colador flotó unos instantes y después se hundió.

– Ahora está lleno de agua y así permanecerá -dijo el maestro. –Ese es el modo de llenar un colador con agua y es el modo de realizar la práctica espiritual. No se logra vertiendo pequeñas dosis de vida espiritual en la individualidad, sino arrojando la individualidad dentro del mar de la vida espiritual.

EN BUSCA DE LA SABIDURÍA

"Dejo su hogar para dar comienzo a un prolongado viaje en busca de la serenidad. Así recorrió pueblos y ciudades; atravesó bosques y desiertos; visitó comunidades espirituales y monasterios; caminó junto a peregrinos y
permaneció junto a ascetas en sus ermitas. Buscaba sin tregua, dejando atrás la familia, el trabajo, los amigos rutina cotidiana. Buscaba un maestro que pudiera impartirle una enseñanza para hallar la tan ansiada paz interior.
Por fin tuvo noticia de un sabio mentor espiritual y se dirigió hacia donde moraba.
Cuando se presentó ante el maestro, le dijo:
– Venerable mentor, he viajado incesantemente en busca de claves para hallar la serenidad interior. He dejado mi trabajo, mi familia, mis amigos…
Llevo meses y meses viajando por muchos países.
-¿Para qué tanto esfuerzo inútil? -le preguntó el maestro. ¡Qué gasto de tiempo y energía!
El buscador se quedó perplejo y desencantado.
– Pero, señor… -acertó a balbucear.
El maestro declaró:
-¿Tan ofuscada está tu mente que dejas un tesoro fabuloso y te vas a dar vueltas de aquí para allá? .Nada puedo entregarte ni enseñarte que no puedas obtener en tu vida cotidiana. No tienes que dejar tu hogar, ni tus amigos, ni tu trabajo, ni tu vida habitual. Lo que tienes que dejar, y de una vez, es tu sentido de posesión, tu apego, tu visión incorrecta y tus engaños mentales.
Eso puedes hacerlo estando en tu casa, sin necesidad de abandonarlo todo, cuando lo que debes abandonar son los oscurecimientos de la mente.
Deja de dar vueltas , regresa a tu casa y emprende allí el
trabajo interior que te conducirá hacia la paz que anhelas.

( Ramiro A. El libro de la serenidad )

 

¿ COMO ERES ?

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La zanahoria llegó al agua fuerte, dura. Pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido.
Los granos de café sin embargo eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían transformado el agua.
"¿Cual eres tú, cuando la adversidad llama a tu puerta, ?.
Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?
¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan , te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?
¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, un divorcio o un despido te has vuelto duro y rígido?.Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido?
¿O eres como un grano de café? .El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como
el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.

 

EL GUARDIÁN DEL CASTILLO

Cierto  día, en  un  monasterio  Zen-Budista, a la  muerte del guardián, fue necesario  encontrar un substituto. El gran Maestro  entonces convocó a  todos  sus discípulos para  determinar quién sería el nuevo centinela.
El Maestro, con  mucha  tranquilidad habló: "asumirá el puesto  el primer monje que  resuelva  el problema que voy presentarles".
Entonces, colocó una  mesita magnifica  en  el centro del enorme salón donde se encontraban reunidos, y encima  de  ella, puso  un  florero de  porcelana muy raro, con una  rosa  amarilla  de extraordinaria belleza adornándolo, y solamente dijo:"aquí esta el problema!".
Todos se  quedaron mirando la escena: el florero bellísimo, de  valor inestimable, con la maravillosa flor al centro. Qué representaría? qué hacer? cuál sería el enigma?
En ese instante, uno  de los discípulos  sacó  la  espada, miró  al Maestro, a  sus  compañeros, se dirigió  al centro  de  la sala  y….. SuaaassssssSSSSSsss…. destruyó  todo  con  un sólo  golpe! e
inmediatamente regresó a su lugar. Entonces el Maestro dijo:
"Tu serás el nuevo Guardián del Castillo".

Moraleja de la Historia:
No importa  cuál es  el problema. Ni que sea algo demasiado  bello. Si es  un problema, necesita ser eliminado. Un problema  es  un problema. Aunque se  trate  de  una  mujer sensacional, un hombre  maravilloso  o  un grande  amor que  se acabó. Por más lindo  que sea o haya sido, si no
existe  más sentido  para  nuestras vidas, tiene  que  ser suprimido. Muchas personas cargan  en su vida entera el peso de cosas  que fueron importantes  en el pasado, pero que  hoy solamente ocupan un espacio  inútil en nuestros corazones y mentes. Espacio indispensable  para Re-Crear
la vida.

"Existe un proverbio oriental que dice:
Para que bebas vino en una taza llena de té, primero es necesario botar el té para entonces, beber el vino".