La muerte del cuerpo es como entrar en un sueño. Una vez que el espíritu llama al alma, ésta viaja a través de los centros de energía del cuerpo, llamados sellos o chakras. El alma, que es memoria, abandona la masa celular del cuerpo a través del último de los sellos, el séptimo, llamado glándula pituitaria, que se sitúa en el centro de la cabeza. Este pasaje se experimenta a menudo como el viaje a través de un túnel, acompañado por el sonido del viento. La luz que se ve al final del túnel es la luz de tu ser, el espíritu de tu ser. Cuando el alma deja el cuerpo, éste expira, y la entidad se convierte en un alma-yo libre. Esto sucede en un momento, y no causa ningún dolor.
Cuando sales de este plano te liberas de los instintos y sensaciones del cuerpo. Eso quiere decir que nunca más experimentarás el miedo, los dolores y las penas del cuerpo, el hambre del cuerpo, o la ilusión del tiempo que causa ansiedad. Todas las cosas asociadas con el cuerpo físico dejan de existir, y tú estás en lo que se llama una utopía, estás en el regazo de Dios.

Ramtha

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