Archive for 12 junio 2016

Muerte y meditación

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Sucedió, justamente al principio de este siglo, que el rey de Varanasi tenía que ser operado. La operación era importante, pero el rey era muy tozudo y no quería tomar ninguna clase de anestesia.

Dijo, «Podéis operarme, pero yo quiero mirar, no quiero estar inconsciente».

Los médicos estaban asombrados. Iba en contra de la práxis médica. Una operación de tal importancia iba a ser dolorosa; el hombre se podía morir de dolor. La cirugía necesita que estés inconsciente.

Quizás la ciencia de la cirugía ha aprendido el arte de la anestesia de la experiencia de la muerte, porque la muerte es la mayor cirugía. Te separa del cuerpo, de la muerte y del corazón, y has estado identificado con todo esto durante setenta u ochenta años. Se ha vuelto casi tu auténtico ser. La separación va a ser dolorosa, y el dolor tiene un límite.

¿Te has fijado alguna vez? No hay dolor inaguantable. La expresión «dolor inaguantable» existe sólo teóricamente; todo dolor es soportable. En el momento en que se vuele insoportable, te vuelves inconsciente. El ser consciente es una forma de soportarlo.

Si hubiese sido un hombre ordinario, los médicos no le hubiesen escuchado, pero era un rey, y un rey muy conocido, conocido en todo el país como un hombre grande y sabio. Persuadió a los cirujanos, «No os preocupéis, no me va a pasar nada. Dadme tan solo cinco minutos antes de empezar la operación para que me acomode en un estado meditativo. Una vez que entro en meditación, me encuentro ya lejos del cuerpo; entonces podéis cortar todo el cuerpo a pedazos. Seré únicamente un testigo y un testigo alejado, como si le estuviese sucediendo a otro».

El momento era muy crítico; la operación tenía que hacerse inmediatamente. Si no se hacía al momento, podía causar la muerte. Había sólo dos alternativas: o bien operar y permitir que el paciente estuviera consciente, o no hacerlo, y seguir la vieja rutina de la ciencia. Pero en tal caso, la muerte era segura. En el primer caso había una esperanza de que quizás este hombre pudiera hacerlo; ¡y era tan insistente! No encontrando ninguna forma de persuadirle, le tuvieron que operar.

Esa fue la primera operación realizada sin anestesia, en un estado de meditación. El rey sencillamente cerró los ojos; entró en silencio. Incluso los cirujanos notaron que algo cambiaba alrededor del rey, la vibración, la presencia. La cara se relajó como la de un niño pequeño, recién nacido, y al cabo de cinco minutos empezaron la operación. Duró dos horas, y temblaban de miedo; de hecho, no estaban seguros de que el rey sobreviviera; el «shock» podía ser demasiado. Pero cuando la operación terminó, el rey les preguntó, «¿Puedo abrir ya los ojos?»

Fue discutido en el campo de la medicina en todo el mundo como un caso muy raro. Los cirujanos le preguntaron qué era lo que había hecho.

Dijo: «No he hecho nada. El meditar es mi vida. Momento a momento vivo en silencio. Pedí los cinco minutos porque ibais a realizar una operación tan peligrosa que me tenía que asentar completamente en mi ser, sin vacilaciones. Entonces ya podíais hacer lo que quisierais, porque no me lo estabais haciendo a mí. Soy consciencia, y no podéis operar la consciencia, podéis operar tan sólo el cuerpo».

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Los 14 Preceptos de Thich Nhat Hanh

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1. No seas idólatra ni te ates a ninguna doctrina, teoría o ideología,

incluso a las Buddhistas. Todos los sistemas de pensamiento son

medios de guía; no son la verdad absoluta.

2. No creas que el conocimiento que tienes en este momento es la

verdad inmutable, absoluta. Evita ser de mentalidad estrecha y

atarte a los puntos de vista presentes. Aprende y practica el

desapego de los puntos de vista para estar abierto a recibir los

puntos de vista de los demás. La verdad se encuentra en la vida y no

meramente en el conocimiento conceptual. Prepárate para aprender

a través de toda la vida y a observar la realidad en ti mismo y en el

mundo en todo momento.

3. No fuerces a los demás, ni siquiera a los niños, por ningún medio

en absoluto, a adoptar tus puntos de vista, ya sea por autoridad,

amenaza, dinero, propaganda o incluso educación. Sin embargo, por

medio del diálogo compasivo, ayuda a los demás a renunciar al

fanatismo y la estrechez.

4. No evites el contacto con el sufrimiento ni cierres tus ojos ante el

sufrimiento. No pierdas la conciencia de la existencia del

sufrimiento en la vida del mundo. Encuentra maneras para estar con

aquellos que están sufriendo por todos los medios, incluyendo el

contacto personal y las visitas, imágenes, sonido. Por tales medios,

despierta tú mismo y a los demás a la realidad del sufrimiento en el

mundo.

5. No acumules riqueza mientras millones están hambrientos. No

tomes como el objetivo de tu vida a la fama, el provecho, la riqueza

o el placer sensual. Vive simplemente y comparte el tiempo, la

energía y los recursos materiales con quienes están en necesidad.

6. No mantengas ira u odio. Tan pronto como surgen la ira y el odio,

practica la meditación sobre la compasión para comprender

profundamente a las personas que han causado ira y odio. Aprende

a ver a los otros seres con los ojos de la compasión.

7. No te pierdas en la dispersión y en el ambiente que te rodea.

Aprende a practicar la respiración para recuperar la compostura del

cuerpo y la mente, para practicar la atención, y para desarrollar la

concentración y la comprensión.

8. No pronuncies palabras que puedan crear discordia y causar

ruptura en la comunidad. Haz todos los esfuerzos para reconciliar y

resolver todos los conflictos, aunque sean pequeños.

9. No digas cosas falsas por el bien del interés personal o para

impresionar a las personas. No pronuncies palabras que causen

desviación y odio. No difundas noticias que no sabes si son ciertas.

No critiques o condenes cosas de las que no estás seguro. Habla

siempre verdadera y constructivamente. Ten el valor de hablar

sobre situaciones de injusticia, aun cuando hacerlo pueda amenazar

tu propia seguridad.

10. No uses a la comunidad Buddhista para ganancia o provecho

personal, ni transformes tu comunidad en un partido político. Una

comunidad religiosa debe, sin embargo, tomar una actitud clara

contra la opresión y la injusticia, y debe esforzarse por cambiar la

situación sin engancharse en conflictos partidarios.

11. No vivas con una vocación que sea dañina para los humanos y la

naturaleza. No inviertas en compañías que priven a los demás de su

oportunidad de vivir. Elige una vocación que ayude a realizar tu

ideal de compasión.

12. No mates. No permitas que otros maten. Encuentra todos los

medios posibles para proteger la vida y prevenir la guerra.

13. No poseas nada que debería pertenecer a los demás. Respeta la

propiedad de los demás pero evita que los demás se enriquezcan

con el sufrimiento humano o el sufrimiento de otros seres.

14. No maltrates a tu cuerpo. Aprende a manejarlo con respeto. No

veas a tu cuerpo sólo como un instrumento. Preserva las energías

vitales (sexual, respiración, espíritu) para la realización del Camino.

La expresión sexual no debería ocurrir sin amor y compromiso. En

las relaciones sexuales, sé conciente del sufrimiento futuro que

pueda causarse. Para preservar la felicidad de los demás, respeta

Los derechos y compromisos de los demás. Sé plenamente conciente

de la responsabilidad de traer nuevas vidas al mundo. Medita sobre

el mundo al cual estás trayendo nuevos seres.

No creas que yo siento que sigo todos y cada uno de estos

preceptos perfectamente. Sé que fallo de muchas maneras. Ninguno

de nosotros puede cumplir plenamente cualquiera de ellos. Sin

embargo, debo trabajar hacia una meta. Esta es mi meta. Ninguna

palabra puede reemplazar a la práctica, sólo la práctica puede hacer

a las palabras.

“El dedo que señala la luna no es la luna”.


Thich Nhat Hanh