Para Reflexionar.!!

Somos todos niños a los que un fin de semana nuestros padres nos llevan a la playa y allí empezamos nuestro propósito, que es hacer un castillo de arena. Para algunos niños lo más importante es que su castillo sea grande y espectacular pero tienen tanta prisa en hacerlo que su base es inestable y en cualquier momento se puede caer. Otros se empeñan en que sea muy hermoso, lo adornan con conchas, pero por el peso de esas conchas acaban cayendo.
Algunos niños, cuando están a mitad de acabar su castillo, se dan cuenta de que ya no les gusta pero siguen igual, es demasiado esfuerzo volver a empezar, sin embargo otros son capaces de tirarlo y comenzar de cero, sin dejar de sonreír.
No todos empiezan igual, algunos niños no pueden elegir donde empezar su castillo y les toca una parte difícil, sin apenas arena o lleno de piedras, para otros es lo contrario, y empiezan ya con la mejor arena, el mejor material e incluso ayuda de sus padres.
Muchos niños se creen que tienen toda la tarde por delante para acabar su castillo, pero vienen sus padres antes de tiempo y le dicen que hay que volver, sin poder acabar su obra. Y al final no importa como sea tu castillo si grande o pequeño, hermoso o feo, si te ha supuesto un trabajo fácil o difícil, no importa porque cuando caiga la tarde tus padres te recogerán para volver a casa, y allí solo quedará tu castillo, pero sabes que tarde o temprano se lo llevaran las olas, y al día siguiente será otro niño el que construya el suyo.

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