cienpie

Iba a donde quería y hacia lo que deseaba, era un milpiés muy contento, muy feliz. Iba por la vida descubriendo sitios y lugares maravillosos. Visitaba a sus familiares, descansaba con sus amigos, disfrutaba mucho de su vida.

Un día descubrió una pequeña aldea de milpiés. A primera vista cuando se acerco a saludarles no distinguió nada diferente en ellos, eran igual que él, las mismas patas y los mismos colores. Pero había una diferencia que lo dejo perplejo, los milpiés de esta aldea daban vueltas a su eje, y más que avanzar en una dirección, sus movimientos parecían estancados.

Cuando el jefe de la aldea vio al viajero, no pudo creer que es posible,  que un milpiés pueda avanzar e ir a donde quiera ir, no podía comprender como siendo igual que él y los demás de la aldea, teniendo tantos pies es posible tal cosa. Empezó a contarle al viajero los problemas que da tener tantos pies, que por culpa de tantos pies ellos los pobres no pueden hacer nada, no pueden salir de la aldea, no pueden construir bien sus casas por no poder moverse como quisieran. Le reconoció que si hay algunos que lo hacen pero por pura casualidad y no cuando lo requieren y que hay otros que son incapaces de avanzar en ninguna dirección por culpa de sus pies, que se marean y necesitan muchos cuidados al dar tantas vueltas que solo les mantiene en el mismo sitio. También le conto que estos que no pueden avanzar son su mayor problema y preocupación, porque son los que más sufren y los que más débiles y vulnerables son, (son los que tienen hambre, frio, calor, frustración por comparación, debilidades, estrés por no poder hacerlo…)  y aunque él, si logra caminar, aun con dificultad, no les puede enseñar a los demás a hacerlo. Le pregunto, el jefe de la aldea,

¿-cómo tu viajero eres capaz de avanzar y caminar con tanta facilidad teniendo tantos pies.?

A lo que el viajero respondió,  “-es muy fácil y créeme es muy normal, simplemente tienes que mover todos tus pies al mismo tiempo, en la misma dirección.”  Cuando el jefe hizo exactamente lo que el viajero le indico descubrió lo magnifico y grande de sus posibilidades y del potencial impresionante de sus pies.

Un mundo entero se abrió ante él, mil colores y mil sitios quiso descubrir y sabía que podía hacerlo. Se sentía tan feliz, se sentía tan entusiasmado y curioso de todo lo que podía descubrir y hacer. Le agradeció tanto al viajero este cambio y como jefe que era quiso enseñarles a los demás milpiés de su aldea como pueden hacer lo mismo. Enseño a muchos, para unos era más fácil aprender y para otros un poco más costoso, pero el jefe seguía triste porque había una buena mayoría que ni aceptaba tal avance o posibilidad de movimiento. Ni querían este avance y otros aun viendo que es posible decían que algo raro hay en ello porque el destino de un milpiés es el antiguo movimiento. Y seguían con sus vidas tristes y mediocres, lamentándose de sus desgracias de imposibilidad, llorando por culpa del frio que tienen que pasar, por el hambre que pueden pasar pero nunca, nunca aprender a caminar con todos los pies a la vez y en la misma dirección.

Es como el hombre. Tu eres el milpiés, y todos tus pies son tus diferentes sentimientos, son tus múltiples y continuos pensamientos, son tus actos, son tus estados mentales y emocionales, son tus hábitos, son tus creencias y son tus limites. Para que un milpiés avance en la dirección que desea sus pies han de moverse y han de hacerlo sincronizados y en una dirección. Puede ser que resulte para otros una tarea difícil tal trabajo pero para el milpiés es algo normal y natural. Si todos tus pies van en la misma dirección ¿a dónde crees que te llevaran?, si además tú elijes la dirección ¿cómo crees que te sentirás?

Muévete en una misma dirección, al unisón de tus deseos y te garantizo que llegaras a donde elijas o puede ser que llegues hasta donde todavía nadie nunca fue capaz de llegar. Esta es la garantía de evolución, crecimiento, desarrollo y felicidad plena de tu ser.


( Desconozco el Autor )

 

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